El blog de BIZart

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¿Por qué amamos a la Generación Y?

La irrupción de una nueva generación en el mercado laboral está sacudiendo las prácticas tradicionales para gestionar el talento. La generación “Y”, personas nacidas luego de 1980, tienen un perfil distinto al que las empresas están acostumbradas. Exigen carreras más aceleradas, mayor libertad y un claro equilibrio vida personal – laboral. Su vida personal está por encima de lo profesional, y no dudan en cambiar de trabajo en periodos de uno a dos años.

Ante este escenario, muchos ejecutivos de las generaciones anteriores han entablado una ofensiva moral en contra de ellos. Suelen decir que son poco comprometidos, demandantes, impacientes, desleales e incapaces de tener un comportamiento adecuado. Con estas “carencias”, ¿por qué alguien contrataría a la Gen Y? Aquí te contamos las razones por las cuales deberías hacerlo:

1. Creativos e innovadores. La sed de aprendizaje, crecimiento e investigación hace que estos jóvenes aporten ideas frescas a la organización. Al tener múltiples intereses y manejar información de diferentes áreas (música, arte, cine, viajes) desafían el status quo e impulsan la innovación permanente.

2. Rápidos y pragmáticos. El formalismo no es un aliado de esta generación ya que se mueven más hacia lo práctico, fácil y rápido. Prefieren no tener horarios estrictos, trabajar por objetivos y guiarse por resultados. En un mundo en constante cambio esta generación es la más flexible y rápida de todas.

3. Focalizados en su desarrollo. No trabajan sólo por la remuneración económica sino para desarrollarse. Prefieren invertir su dinero en viajes, hobbies y actividades que disfrutan y que les permiten además crecer en el trabajo. Así, ven el empleo como un medio de desarrollo y realización personal. 

4. Cuidan el clima laboral. El ambiente de trabajo es la clave para que esta generación se sienta a gusto y dé lo mejor. Buscan sentirse cómodos, útiles y desean estar en un lugar que aporte a su crecimiento y bienestar. Por ello son grandes contribuidores al clima organizacional y a la felicidad laboral.

5. Son buenos líderes. Trabajan para las personas, no para las empresas. Los valores son pilares importantes, por lo que prefieren convertirse en líderes inspiradores antes que “bajar línea”. Las emociones juegan un papel clave para ellos, y saben como utilizarlas para inspirar y relacionarse con los otros.

Los líderes de las generaciones anteriores debemos bajarnos del pedestal y dejar de evaluar si nos gusta la Generación Y. Es tiempo de admitir que la forma de trabajar en las organizaciones está cambiando y que tenemos suerte de contar con un grupo de personas optimistas y con gran autoconfianza liderando este cambio. Un buen comienzo sería sincerarnos y admitir que la mayor desgracia de la juventud actual es que ya no pertenecemos a ella.

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